Bienestar Materno, Crianza Respetuosa

Cómo hacer home-office con hijos durante la cuarentena

He vivido en varios momentos la experiencia de hacer mis actividades de estudio y de trabajo mientras tengo a mi hija conmigo en casa. Cuando mi hija nació yo estaba terminando mi licenciatura, primero a distancia con clases en línea, después presencial pero claro, debía hacer tareas y proyectos en casa conn mi bebé. Después de un tiempo, trabajé en una empresa haciendo home-office y tenía que estar atendiendo clientes, diseñando, haciendo reportes y atender a mi toddler, además compaginaba mi trabajo en la empresa con pequeños emprendimientos, como vender juguetes y hacer repostería por pedidos. Mi hija entró a la escuela hasta 3° de kinder, por lo que estuve 5 años con ella en casa y aunque ahora son circustancias en general un poco más complicadas por el simple hecho de que estamos en casa no porque queremos si no porque tenemos que, puedo entender la dificultad que tienen tantas mamás y algunos papás de tener a los hijos en casa con sus clases en línea y actividades escolares, y además mantenerse haciendo su trabajo.

Yo ahorita tengo un gran privilegio de tener mucha flexibilidad de horario y a veces de todos modos me cuesta trabajo organizarme con mi hija, la atención que me gustaría darle y que ella necesita, y todas mis otras actividades y responsabilidades que no están en pausa de ninguna forma, pero sé que no todas las mamás tienen la suerte que yo tengo. Sé que esto nos ha pegado a todas: a las que iban a trabajar fuera de casa todos los días, a las mamis que siempre hacen home-office pero que ahora tienen que hacerlo con los niños en casa todo el día, aquellas que trabajan gestionando el hogar e incluso las mamás homeschoolers que también se les movió la rutina de trabajo con el hecho de no poder salir igual que antes. Y bueno, ni qué decir de todas las mamás que tienen que seguir saliendo a buscar ingreso o que están al frente de esta contingencia. Entonces hoy les quiero hablar un poquito de lo que podemos hacer para mantener la paz en nuestro hogar, la paz interior con nosotras mismas y seguir trabajando con un buen ritmo de trabajo si tenemos que hacerlo.

  1. Mantén la calma: Sé consciente de tus creencias, comportamientos y emociones. Esto te permimtirá tramitar por ti misma lo que te está pasando a ti y no echárselo todo a tus hijos.
  2. Crea un horario: Organiza tus actividades y las de tus hijos tomando en cuenta la nueva realidad. Debemos entender y aceptar que los niños ahorita tienen mucho tiempo libre pero también tienen tareas que hacer o aprendizajes que explorar y también necesitan presencia y acompañamiento de sus padres. Cada familia se tendrá que acomodar para que todo siga funcionando adecuadamente, pero probablemente con un poco o un mucho de flexibilidad y entendiendo que si la situación ya no es la misma no podemos pretender seguir haciendo lo mismo que antes.
  3. Escucha: Intenta poner atención cuando tus hijos te hablen y pregunta su opinión, necesidades y emociones. Es difícil pero no inmposible, cuando te llamen dales tu atención y míralos a los ojos y date la oportunidad de platicar con ellos, preguntarles acerca de lo que piensan y sienten y tomar esta información en cuenta para tomar decisiones.
  4. Mantén una visión positiva: Haz afirmaciones positivas y poderosas para agradecer lo bueno, enfocarte en las oportunidades y cuidar de ti. Puedes hacerlo desde tu religión o espiritualidad, pero también puedes hacerlo si no eres creyente de nada. El simple hecho de enfocar tu atención en lo positivo y en lo bueno que sí tienes y en aprovechar las dificultades como oportunidades de mejora, de cambio o de cuestionamiento te dará otra perspectiva mucho más saludable. Y entre todo este ajetreo del hogar, no olvides cuidar de ti, darte un tiempo para ti, para relajarte, y mantén horas de sueño, alimentación y actividad física adecuadas para estar saludable y de buen humor.
  5. Comunícate: Comunica a tus hijos lo que esperas de ellos y tus planes. Además de escucharlos a ellos, tendrás que decirles con claridad lo que necesitas que hagan y el por qué, por ejemplo cuando necesitas que te dejen sola o que guarden silencio para una llamada porque si no no escuchas, y también es buena idea decirles qué pasará al final de ese momento, por ejemplo, “después de que termine mi llamada podremos jugar a las escondidas” o lo que sea que te estén pidiendo. Cuando hagan lo que les pides agradéceles su apoyo porque para ellos significa un verdadero esfuerzo y también les puedes contar lo que pasó en tu llamada, lo que lograste y lo que te ayudaron a lograr cooperando contigo. Comunica también las actividades y deberes que esperas que ellos hagan ya sea solos o con tu ayuda, que estén conscientes de que deberán recoger sus juguetes y hacer sus tareas por ejemplo. Por último, si tú necesitas espacio para ti para descansar o para despejarte, díselos, no tiene nada de malo. Quizá no te entiendan del todo o no se te cumplan todos tus deseos pero es importante que ellos sepan que eres un ser humano con necesidades también.
  6. Adáptate: Si te es posible, puedes intentar dividir tus horas de trabajo durante la mañana, la tarde y la noche para que no estés 8 horas seguidas trabajando y tus hijos estén mientras tanto gritando, exigiendo tu atención y haciendo un tiradero sin que te des cuenta.
  7. Deja las culpas: Esta situación es extraordinaria. Si necesitas no estar al pendiente de tus hijos todo el tiempo, o si necesitas que utilicen más pantallas de lo común, o no puedes hacer todas las actividades lúdicas y didácticas que te gustarían, no te estreses ni sientas que lo estás haciendo mal. La armonía y bienestar son prioridad en este momento (y siempre) y estar regañando hijos, estar a tope de actividades para entretenerlos y no tener un respiro puede llevar a conflictos y estrés innecesarios. Enfócate en estar relajada para cumplir con tu trabajo y en mantener una comunicación fluida y pacífica con tus hijos para que colaboren contigo más fácilmente.
  8. Conecta: Llena diariamente su jarrito de amor con alguna actividad que ellos disfruten. Para esto no te tienes que complicar la vida, con el simple hecho de sentarte un ratito con ellos a colorear, a platicar, a verlo jugar con sus muñecos, leer un cuento juntos, ver una película juntos o apapacharse y hacerse cosquillas es muy bueno para que los peques sientan nuestro amor y nuestro interés. Este periodo de atención plena ayudarpa a que se sientan bien, se sientan mirados y amados y por lo tanto, es más probable que no te exijan esta atención cuando de plano no puedes dárselas.

¿Cómo lo estás manejando tú? ¿Has podido encontrar un equilibrio entre tu trabajo y tus peques en casa? Deja tus frustraciones, consejos y experiencias en los comentarios para que nos apoyemos entre todas.

Gracias por leerme. Dale me gusta y comparte con tus amigas y familia.

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Imagen de cabecera diseñada por Racool_Studio / Freepik

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