Educación

Nuestra experiencia con la educación pública australiana

Durante nuestra estadía en Sidney, tanto mi hija como yo asistimos a clases en insituciones de educación públicas. Yo a la maestría en la UTS y ella a la escuela Orange Grove.

Estudiar la maestría en una universidad pública en Sidney

Empecemos por mi caso. La UTS es una universidad muy grande que tiene al rededor de 12 imponentes y bellos edificios cerca del centro de la ciudad. Las instalaciones son de primera y los profesores que a mí me tocaron fueron todos excelentes con clases planeadas y dinámicas interesantes. Las tareas en mi caso fueron mayormente sobre leer ciertas lecturas para comentar en clase y avanzar en los proyectos finales. En algunas materias tuve 2 exámenes en el semestre, con una entrega parcial y una final del proyecto; y en otras materias la evaluación fue más bien continua con pequeñas tareas sobre las lecturas y avances del proyecto. Los exámenes suelen estar compuestos totalmente o casi totalmente de preguntas tipo ensayo, de mucho análisis donde tienes que escribir todo lo que sepas sobre el tema que te preguntan, análizar, dar propuestas y justificar. Esto al menos en el tema de Marketing que es lo que yo estudié.

En Sidney hay muchísimas personas de otros países, y mis compañeros de clases eran un 90% extranjeros, en especial de China e India en segundo lugar. Algo que me pareció muy curioso es que, al parecer, los chinos no son tan participativos en las clases. Y en México creo que somos mucho de hablar, participar, responder y preguntar en voz alta. Había dos tipos de clases: los talleres en los que había menos alumnos, estábamos sentados en equipos y veíamos temas más de análisis de caso y de cosas que nos ayudaran a nuestros proyectos, y como parte de la misma asignatura teníamos también en otro horario, las clases tipo conferencia, en donde el salón era más grande y todos estábamos dispuestos viendo hacia la profesora o profesor. En estas últimas no pasaban asistencia, y por lo tanto, muchas personas no iban a esas clases, y conforme avanzaba el semestre iban cada vez menos. Aunque entiendo que muchos de los alumnos tienen trabajos de medio tiempo y se les complican los horarios, esto me parecía mucho desperdicio porque en verdad que las clases eran muy buenas, sentía que los alumnos no valoraban lo que tenían.

Estudiar en una primaria pública en Sidney

Ahora pasemos a la escuela de mi hija. Allá no existe como tal Kinder 1 y 2. El único Kindergarten es lo que aquí le llamamos Kinder 3 y forma parte de la educación primaria junto con los otros 6 años. Es a partir de este nivel donde comienza la educación escolar como tal. Los niños pueden comenzar “Kindy” entre los 5 y 6 años y depende de los padres cuándo los quieran meter. Si no los quieren meter, deberán avisar que harán homeschool y cada estado del país maneja este tema con reglas diferentes. Antes de los 5 años sí hay opciones de Preschool pero es completamente opcional.

Algo que se me hizo muy padre es que se adaptan muy bien a los niveles de cada niño porque según sea la materia que están impartiendo, los dividen en grupos y subgrupos que tengan niveles similares. Tuve la oportunidad de ser voluntaria en la clase de Literacy (para aprender a leer) y me gustaron mucho las actividades que hacían super lúdicas y la forma en que los niños practicaban su lectura.

Otra cosa que me encantó son las instalaciones. Los salones eran super bonitos y, al menos en Kindy, no tenían escritorios si no espacios más adaptados a la forma de aprender de los niños. La escuela era muy grande y tenía hermosos árboles enormes y áreas de juego, aunque por el espacio tan grande y la cantidad de niños de toda la escuela, los peques no podían andar por donde quisieran.

Un punto importante es que creo que tuve mucha suerte, porque vivía en un suburbio donde las familias eran relativamente acomodadas y se involucraban mucho en la escuela. La escuela era totalmente gratuita y sólo había que comprar el uniforme (además tenían una tienda de segunda mano donde sólo pagabas 1 dolar como donación cuando comprabas algo), y cualquier otro material te lo proporcionaban ahí. Pero sí organizaban eventos para recaudar fondos y era ahí donde los papás en el caso de esta escuela tenían oportunidad de donar bastante dinero, cosa que no en todas las escuelas australianas pasa.

Había muy poca tarea: llevar algún objeto para describirlo, dibujar algo, casi todo era relacionado con lo que harían en clase para que ellos discutieran cierto tema y participaran con su aportación. Y de lunes a jueves los niños traían un libro de acuerdo con su nivel de lectura para leerlo con mamá o papá. Al menos en Kindy, las tareas servían más bien como actividades de apoyo que para evaluarlos y no tenían exámenes.

El horario de clases es de 9 am a 3 pm y tienen tres momentos de comida en ese tiempo ¡tres! a las 10 hacen un “crunch&sip” que es cuando, mientras la maestra está explicando algún tema los niños pueden sacar su fruta o su jugo y comer un poco. Después a las 11:30 tienen su recess que dura media hora y pueden comer si quieren de lo que les mandas en su lunchera, y a la 1 tienen como tal su lunch, que dura una hora. Dentro de este horario les daban las clases que acá en México también se acostumbran: deportes, danza, arte, segunda lengua (que en cada escuela varía pero en este caso fue italiano) y algo muy padre es que organizaban varios eventos, visitas y temáticas para cada semana y cada term, entonces siento que no se volvía tan monótono.

En general estuve muy a gusto con la escuela de mi hija. Sus profes eran muy lindos con los alumnos. Mi hija me dijo que ahí no gritaban ni regañaban ni castigaban y por eso le gustaba. Su profesor titular era un chico que ella aseguraba que era el mejor maestro de toda la escuela. Y aunque también a mí me gustaba mucho como profesor, fue con él con quien tuve el único momento de enojo en Australia, pero eso se los contaré en otro momento.

Un par de veces me pregunté por qué el gobierno debería seguir dando becas a los estudiantes como yo para ir al extranjero y no usar ese dinero en otra cosa más equitativa. Y no sé si es mejor o peor y creo que una cosa no debería excluir a la otra, pero definitivamente creo que mandar a algunos estudiantes al extranjero es una apuesta a largo plazo que sí puede tener beneficios positivos para el país, y espero que apoyen a muchas personas más para que vuelvan con ideas nuevas, estándares de calidad más altos y perspectivas diferentes y más amplias.

Estudiar aunque sea un semestre en Australia fue una gran oportunidad y bendición para mí y me siento muy agradecida de haberme ido hasta allá a vivir esta experiencia. Conocer cómo hacen las cosas en otros lugares, aunque a veces me entristece ver que México podría mejorar mucho, también me da esperanza de que hay un buen futuro esperándonos. Con este post no quiero decir que mi universidad y la escuela de mi hihaeran perfectas porque creo que ninguna lo es, ni que las escuelas, universidades y maestros en México no son buenos, pero sí creo hay varias cosas que les podemos aprender.

¿Te interesa saber más? pregúntame lo que quieras en los comentarios

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