Nos vamos a Australia

Les quiero contar una anécdota que sucedió antes de que Clari existiera.

Yo estaba en la licenciatura y apliqué para irme de intercambio a Alemania un semestre. Sólo una compañera de un grado superior al mío y yo fuimos seleccionadas por mi escuela para aplicar a esa universidad de Alemania porque aceptaban a muy pocos. Al final, a las dos nos dijeron que no, pero la otra chica, como ya se iba a graduar dentro de poco y no tenía más tiempo para hacer un intercambio hizo lo que pudo para que la aceptaran y no me sé la historia pero sí la aceptaron. Todos mis compañeros que quisieron irse de intercambio, o al menos muchos, lo hicieron: a España, Dinamarca, y mi compañera a Alemania. Yo sentí muy feo cuando me rechazaron, la verdad yo había dado por sentado que me iba a ir, así que fue un golpe de realidad fuerte, y también de humildad. Pero aún tenía un semestre más para aplicar así que decidí esperar al siguiente periodo. Todo bien.

A comienzos del siguiente semestre, sorpresa, me di cuenta que estaba esperando a Clari. Y así fue como de una forma curiosa me di cuenta de las vueltas que da la vida y las decisiones que parecen pequeñas pero que sin quererlo tienen una repercusión enorme. El hubiera. Si hubiera ido a Alemania, no hubiera pasado. Si hubiera elegido otra universidad me habrían aceptado, me habría ido a Europa y todo habría sido distinto. Había aún la opción de pedir que me colocaran en Australia para el intercambio pero no lo hice tampoco porque según yo aún tenía el siguiente semestre. Si hubiera. Y como las cosas pararon como pasaron, ya no intenté irme de intercambio pues según yo iba a formar una familia con el papá de mi niña. Me fui a vivir de regreso a Cuernavaca después de tres años de estar en la Ciudad de México durante la licenciatura. “Ya llegará el momento más adelante”, pensé.

Me gradué cuando mi hija tenía 1 año y poco después me separé de su papá. Ahora -fast forward al presente- mi hija tiene 5 años (en 3 meses ya cumple los 6) y estoy estudiando la maestría en Guadalajara. Hace unos meses volví a aplicar para irme de intercambio un semestre. Me pedían tres opciones en orden de prioridad para evaluar mi solicitud. 1. Leeds, Reino Unido, 2. South Carolina, USA y 3. Sydney, Australia. Me avisan varias semanas después que fui seleccionada para el intercambio en Australia. Pero aún faltaba el segundo paso: que la universidad australiana me aceptara, o sea el paso en el que me quedé la vez pasada. Aún no quise decirle a nadie que estaba intentando irme de intercambio y que mi Universidad me había seleccionado, sabía que me podía pasar lo mismo que antes y quería estar lista emocionalmente para otro rechazo. De hecho no quería pensar mucho en eso.

Mientras esperaba mi carta de aceptación, tuve que pedirle al papá de mi hija – que no es santo de mi devoción – que me diera su permiso para que Clari sacara su pasaporte y posteriormente la visa Australiana. Primero me dijo que mejor le dejara a mi niña mientras yo me iba, me dijo que le parecía muy peligroso que me la llevara tan lejos sin nadie que nos pudiera ayudar, me dijo que a ella no le iba a servir de nada ir, que por favor considerara dejarla. Y bueno, como saben mi hija y yo somos una mini familia muy unida, y aunque agradezco mucho que su papá lleve una buena relación con ella, nunca en la vida la dejaría con él tantos meses. Simplemente para mí no era una opción. Además creo que mi hija no me perdonaría dejarla e irme lejos por un tiempo que ella sentiría larguísimo. Para mí una parte super importante de irme era irme con ella, así que le dije que no, que por favor me ayudara en este paso que quería dar. Al final me dijo que sí, pero tenía que ir él a las oficinas de la Secretaría de Cuerna a hacer el trámite y para eso se tardó más de un mes. Mi cita era un martes, y el viernes anterior no había ido; se me salían las lágrimas pensando que no iba a ir, pero fue el lunes jaja… ya no me lo contaron para mi cita del martes porque se tardan una semana en procesar los permisos así que tuve que agendar una nueva cita y me la dieron para un mes después… pero un mes después mi hija y yo estuvimos en la Secretaría 5 horas esperando y al final se logró, jaja la niña obtuvo su pasaporte 🙂

Recibí mi carta de aceptación y comencé con los trámites de las visas -Australiana y Americana para pasar por EEUU- y me dieron muchos nervios de que no estuvieran listas a tiempo, o de que me la negaran por algún tema de mi niña… de hecho me la regresaron porque no les gustó algo del permiso de su papá, pero ahí sí me ayudó a modificarlo rápido y todo estuvo listo a tiempo.

Mi hija al principio le pareció bien la idea de irnos a Australia, luego se dio cuenta de que su cumpleaños sería allá y eso no le gustó porque dijo que quería su fiesta aquí jaja. Poco a poco se ha ido haciendo a la idea, le ha preocupado por ejemplo no entenderse con los niños allá pero también se ha emocionado de aprender más inglés y de enseñarles español.

Otro tema fue dónde vivir allá. Las residencias de la Universidad no me aceptaban con mi hija así que tuve que buscar por fuera, y las cosas a precios normales eran al menos compartiendo casa o departamento, igual era difícil encontrar un lugar adecuado para ambas en ambientes de estudiantes. Busqué grupos de facebook de mamás de allá y pregunté si alguien tenía o conocía algo adecuado para nosotras y varias me contactaron. Al final elegí un cuarto en una casa que es de una mujer soltera con un niño de seis y una de ocho. Lo cual creo y espero que haya sido una muy buena decisión para nosotras, ya que ella nos puede ayudar a saber cosas del lugar, mi hija se podrá entretener con los niños, puede jugar en el jardín y varias cosas que creo que nos harán la estadía más agradable a pesar de que compartir casa siempre puede representar un reto. Pero la señora hasta ahora se ha portado muy agradable y flexible en varios aspectos. Creo que para ella también ha sido algo que considera bueno el tener a una mamá como ella en su casa donde viven sus hijos en vez de alguien que tenga otro estilo de vida.

Y bueno pues ya estamos a nada de irnos. Me da emoción y me da miedo porque nunca he estado tan lejos de mi familia, siempre ha habido alguien más o menos a la mano para ayudarme en cualquier cosa, en especial con mi hija… es algo totalmente diferente a lo que hubiera sido sin ella. Pero creo que será una experiencia super padre para mi hija y para mí y que nos ayudará mucho a crecer. Quizá para algunos que ya hicieron algo así sea algo sin tanta importancia, pero para mí es todo un logro y todo un reto y me llena de alegría poder hacerlo con mi persona favorita en el mundo. Ya les estaré contando a dónde voy y cómo nos va. Deséenme suerte 🙂

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2 comentarios sobre “Nos vamos a Australia

  1. Wowww!!! Veronica. Muchisimas felicidades. Sigo tu blog dese hace tiempo. De hecho nuestras hijas tienen casi la misma edad. Me da muchisimo gusto que hayas logrado esto y sobre todo me llena e admiración que vayas con tu hija!!!! Es hermosisimo. Felicidades y que todo salga de lo mejor!!!!

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