Bienestar Materno, La Llegada del Bebé

Lactancia Materna: 5 Retos y Soluciones en los Primeros Días

Antes de embarazarnos, o antes de tener a nuestro bebé en brazos podemos llegar a pensar que la lactancia es algo muy simple que lograremos a la primera porque no hay mucha ciencia ni dificultad en ello. Sencillamente el bebé nace, lo cargas, lo pones en tu pecho y él comienza a tomar su leche desde el primer momento. No se nos ocurre pensar en que quizá no siempre es así. No se nos ocurre darnos cuenta que muchas de nosotras ni siquiera hemos visto nunca a una mujer amamantar ¡en toda nuestra vida!

Lo ideal sería que todas las mujeres pudiéramos seguir nuestro instinto mamífero y los conocimientos sobre la maternidad y la lactancia que hayamos adquirido durante toda nuestra vida estando en contacto directo con madres desde nuestra infancia. Pero lamentablemente para muchas de nosotras no es así y a la hora de la hora esto que parece tan sencillo se puede complicar ¡y mucho! En especial porque aún existen muchos tabúes y desinformación sobre el tema.

Recuerdo que cuando estaba embarazada yo vi unos videos de cómo algunos bebés se prenden del pecho muy fácilmente, incluso ellos mismos reptan tumbados en el cuerpo de su madre y se dirigen al pezón. Así que yo enamorada de estas imágenes (que efectivamente son reales) no hice mucha más investigación al respecto. También me habían hablado del calostro pero creo que no lo había entendido muy bien porque mi expectativa no correspondía a la realidad. Y bueno, a la hora de la hora, en la cama del hospital con mi bebé en brazos, mi instinto no me dijo nada. En ese momento, con la presión de algunas personas a mi alrededor, la desinformación, mi falta de conexión con mi cuerpo y mi inseguridad, me surgieron miedos y dudas que no tenía para nada contemplados. 

Hoy te cuento un poco de mi experiencia, de los retos relacionados con la lactancia que se te podrían presentar en la primera semana después de tu parto y te digo cómo superarlos.

1. El bebé no se puede agarrar al pecho

Quizá para algunas el bebé efectivamente se agarre del pecho como por arte de magia (no es magia, es naturaleza pero es igual de bello), pero para muchas mamás no será así, y esto puede ser por varias razones, por ejemplo que el pecho sea muy grande o el pezón muy plano. Incluso cuando el pezón es completamente normal es posible que la anestesia haga que el pezón no se ponga firme como lo haría cualquier otro día lo que dificulta al bebé encontrarlo y engancharse a él. Esto puede provocar que de plano no lo agarre y comience a desesperarse o que sí lo agarre pero mal y te cause dolor.

La solución: 

Tanto para evitar que la naricita del bebé se cubra con un pecho de mayor tamaño como para ayudar a que el pezón sobresalga un poco más, puedes utilizar tus dedos para agarrar el pecho unos cuantos centímetros lejos del pezón para darle una forma más amable para la boquita del bebé. Puedes hacerlo poniendo tu mano en forma de C con el pulgar arriba del pecho y los demás dedos debajo, o puedes poner tu mano en forma de tijera, colocando el dedo índice arriba del pecho y el dedo medio debajo de él. A esto le llaman “agarre asistido”.

Otra cosa que puedes hacer para ayudar en específico a que el pezón sea más pronunciado es intentar estimularlo un poco con tus dedos o utilizar un extractor de leche para que, con gentileza, succiones para darle un poco más de forma. Conforme el bebé y tú se vayan adaptando y el bebé vaya creciendo, lo más probable es que dejes de necesitar hacer este tipo de cosas y el bebé se agarrará muy fácil al pecho.

2. No sabes cómo acomodarte

En los primeros días muchas nos cuesta encontrar la forma ideal en la que te puedes sentar y colocar al bebé para que se agarre bien y para que tú estés cómoda, y si te hacen cesárea el dolor puede llegar a ser muy fuerte e impedirte moverte libremente para acomodarte y re-acomodarte de forma normal. Cada mujer es diferente pero para a mí en lo personal fue muy difícil y doloroso cambiar de posición, entonces todo el proceso de adaptarte y aprender cuál es la postura y agarre idóneos para amamantar se hace más complicado y cansado.

La solución:

Intentar elegir una postura fácil desde el principio es algo importante cuando no te puedes mover mucho. Dos opciones que te podrían funcionar son:

a) Colocar al bebé como “balón” por el mismo lado por el que va a tomar, de forma que sus piernitas estén a un lado de ti, hacia atrás.

b) Recostarte de costado y colocar a tu bebé a un lado de ti muy cerca de tu pecho

Es preferible que dejes un poco libre la cabeza del bebé para que la pueda mover a su gusto y necesidad para agarrar el pezón o quitarse. También es super recomendable tener a alguien que te ayude a acomodarte a ti y a tus múltiples almohadas. Una hermana, tu mamá o tu pareja, que en ese momento esté dispuesto a apoyarte en cualquier cosa que necesites. Uno de sus trabajos sería este 😛

3. Te sientes presionada por las personas a tu alrededor

En mi caso, tuve cesárea entonces en el hospital me apartaron de mi hija “hasta que se me bajara la anestesia”, que no sé cuánto fue con exactitud, pero calculamos que fue al rededor de una hora o un poco más, cuando el bebé necesita ser amamantado dentro de la primera hora de haber nacido. Entonces cuando ya por fin me la dieron ya tenía hambre y entre el hambre y la vibra tensa del momento comenzó a llorar. Luego el papá de mi hija se empezó a desesperar de que no agarraba el pecho y de que según él no salía leche, pero lo que sale es calostro, una como cremita nada más, y eso él no lo sabía y yo sí lo sabía pero igual me empecé a preocupar por sus comentarios y por no estar segura de mí misma. Decía que la niña tenía hambre y que yo no le daba y shalala. Me empezó a poner muy nerviosa porque yo sabía que esto tomaba tiempo y paciencia pero quería que él se tranquilizara. Hasta se atrevió a agarrarme el pezón y lo apretó muy fuerte según para ayudarle a la bebé. Después cuando la bebé logró agarrar el pecho bien y comenzar a succionar me dijo “ni eso puedes hacer bien, mejor la bebé lo hace sola”. Obvio este nivel de presión y violencia es uno más elevado de lo común (eso quiero creer) pero supongo que hay más padres o familiares ignorantes por ahí que pueden hacer comentarios que te presionen y te pongan nerviosa. Algunas personas, aunque tengan las mejores intenciones, no pueden aguantar que el bienestar del bebé y el éxito de cualquier objetivo esté absolutamente fuera de su control y su lugar sea sólo apoyar y mirar, y entonces sacan sus miedos, su deseo de control y su falta de información en el momento en que más necesitas todo lo contrario.

La solución:

A manera de prevención podrías compartir este y otros artículos relacionados con la lactancia y el posparto con tus familiares para que estén al tanto de lo que hoy en día se recomienda, lo que se espera que pase y que es normal y la importancia de respetar a la mamá y al bebé en todo momento. También podría directamente platicar con tu apreja o quien te vaya a acompañar sobre lo que vas aprendiendo y lo que deseas para ese momento. Y por último si te encuentras en una situación de este tipo con alguien que en vez de ayudarte y apoyarte te hace dudar, ponerte nerviosa y te quita paz, pues nada, a practicar ser valiente que es lo primero que vas a aprender siendo madre. No hay peor cosa que los ignorantes y metiches en la habitación. Sácalos y que ellos se hagan bolas afuera y tú te haces bolas con tu bebé. En un ambiente de respeto e intimidad, el amor y el instinto fluyen mejor.

4. Hay demasiadas personas entrando y saliendo de tu habitación

Entre el personal de enfermería, las doctoras, mi familia y la familia del papá de mi hija entrando como pedro por su casa con todas las ganas de ser parte del momento y nulas ganas de ser prudentes, puede que en tu habitación hayan demasiadas personas, o simplemente personas con las que no te sientas cómoda haciendo tus primeros intentos fallidos para amamantar. Yo la verdad sólo quería estar sola con mi bebé por un rato, y quizá con la enfermera que fue la que más me ayudó a encontrarle el modo a la lactancia.

La solución:

Si lo deseas podrías contratar a una doula para que te acompañe en todo el proceso y se encargue de la gestión de todos estos asuntos. O podrías platicar con tu persona de confianza antes o después del parto para pedirle que te apoye en este sentido. Podría ser tu pareja o cualquier otra persona con la que te sientas libre de decirle lo que sientes y lo que deseas en ese momento. Y bueno, como el punto anterior se trata de que tú te sientas libre, valiente y poderosa para gestionarlo tú misma. Este es tu momento y el de tu bebé, es válido sacar a todos los que no quieras ahí. Ya después agarras callo y se te quita el pudor, te adaptas a la lactancia perfecto y amamantas donde sea, cuando sea y con quien sea, pero eso debe ser tu decisión.

5. Te dan indicaciones que te complican más que ayudarte

Este término “Lactancia a Libre Demanda” debería sonarnos claro a todos pero cuando el médico te dice “dale lactancia a demanda” combinado con “dale 10 minutos de cada lado cada 3 horas” pues ya no queda tan claro. Y ahí estás tú como mensa contando 10 minutos de cada lado y lapsos de 3 horas y cuando el bebé toma leche 5 minutos y ya no quiere y luego pide a la media hora pues tu mundito de lactancia a demanda cada 3 horas se te empieza a destruir. Le dices a tu pediatra y te dice “Te está usando de chupón. Bueno bueno, dale cada hora”.

La solución:

Infórmate, relájate y fluye. A partir de que nacen y durante toda su infancia la mejor forma de tratar a un niño es observando y siguiendo sus necesidades. Esto de cada 3 horas 10 minutos de cada lado te lo pueden llegar a decir los doctores más que nada como un punto de referencia ya que lo más común es que los bebés conforme crecen unas semanas o meses tengan hambre cada 3 horas aproximadamente. Si un bebé recién nacido por ejemplo no quiere comer en 8 horas, debes llevarlo inmediatamente al médico para saber qué tiene,  pero no porque literal se tenga que aguantar 3 horas entre cada comida. Cuando son pequeñitos suele ser menos tiempo y también cuando en ciertas etapas necesitan comer más o te quieren cerca. Y conforme van creciendo se van espaciando las comidas, en especial si el bebé ya comenzó a dormir más horas seguidas, o se distrae con alguna otra actividad.

Si el bebé está sano, no te compliques ni te estreses. Si piensas que podría tener hambre o querer el pecho por cualquier razón, ofrécele con tranquilidad, si lo agarra bien, y si no también. Y eso de que te agarra como chupón es sólo un decir, no lo tomes a mal ni te preocupes por eso. El pecho existe obviamente antes del chupón. Los bebés que usan chupón, lo usan como pecho porque tienen una necesidad natural de succión, no al revés. Si te pide poco tiempo después de haber comido, dale. Si ya no quiere al minuto, déjalo. La lactancia es a libre demanda del bebé: el bebé es el que dicta cuándo y por cuánto tiempo. Esta es la mejor forma para que tu lactancia alcance los dos años, tiempo mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

 

Cuéntame ¿Cuáles fueron algunas cosas que dificultaron tu lactancia en los primeros días? ¿Tienes algún tip para las que comienzan este camino? Sigamos compartiendo información y experiencias para que todos sepamos la importancia que tiene la lactancia en la vida de la madre y especialmente en la del bebé, y logremos normalizar un acto natural, positivo ¡y gratis!

 

Gracias por leerme. Dale me gusta y comparte con tus amigas y familia.

 

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