TV: limitar o no limitar

Cuando yo era niña veía la TV todo el tiempo. Horas y horas seguidas, y además podía ver casi todo lo que quisiera, caricaturas de todo tipo: violentas como Dragon Ball, asquerosas como Ren y Stimpy, y con temáticas extrañas y sexuales como Ranma 1/2 y cuando crecí un poco veía realities y más realities porque me tocó el boom de esas cosas del demonio jaja. Y si no la veía, de todos modos estaba prendida todo el tiempo, ya fuera porque alguien más la veía o sólo porque sí. Hubo un tiempo que la teníamos en el comedor incluso, para verla mientras comíamos.

Entonces cuando fui creciendo sentía que había perdido mucho tiempo por la TV, porque la ves y la ves y luego ya no se te ocurre qué más hacer, además después de leer taaaanto sobre crianza, educación, desarrollo infantil y demás, pues mi opinión al respecto era bastante clara: Limitar la TV en cantidad y en calidad. Tampoco nunca he sido la más estricta en ese aspecto (comparada con otras), pero sí me importa el asunto. Mi hija no vio tele todo el primer año. Después de cumplir un año, a veces yo misma le ponía 20 minutos, como para yo relajarme y verla juntas. Después me mudé con mis papás y pues ya valió todo porque aquí tienen la tele mucho más presente. De todos modos al principio era muy fácil limitarla, en parte porque mi hija no estaba aún acostumbrada a ella y en parte porque mi hija aún era pequeña y no tan rebelde XD.

Hace como un año fui a una conferencia de Rosa Barocio al respecto de los límites que debemos poner los padres a los hijos en cuanto a tecnologías. Sobre contenidos y horarios. Ella opina que llegues a un acuerdo con tus hijos y al momento de que se acabe el tiempo tú apagas la tele y punto. Lo que me pareció más útil es que recalca la importancia de reemplazar las pantallas con tiempo de juego, de presencia y de naturaleza.

Ahora que está pasando el pico de la treslescencia se ha puesto un poco más complicado. Dicen que el límite es 2 horas diarias pero a mí se me hace mucho, pero es cada vez más difícil limitarla porque mi hija hace unos mega corajes cuando no obtiene lo que quiere.

Hace poco leí a Yvonne Laborda que decía “es más fácil limitar que acompañar”. ¡Y claro! Me parece que es lo que nos pasa a todos los padres. No podemos darles tiempo a nuestros hijos y entonces ellos buscan aplacar su inquietud y ven la tele. Mi hija ama salir al parque, a jugar a la calle, a la plaza, a visitar a sus amigos, en fin le encanta estar de pata de perro. Y también le gusta mucho que juegue con ella a lo que sea. Pero yo no tengo el tiempo y a veces tampoco las ganas de hacer todo eso, cuando no estoy trabajando yo sólo quiero acostarme, o comer, o hacer cosas en mi computadora o ver una película, o incluso perder mi tiempo dando scroll en Facebook y leyendo comentarios para enojarme con la humanidad XD.

Te invito a leer directamente a Yvonne Laborda, tal vez no estés de acuerdo con ella en todas sus posturas pero me encanta que siempre confronta ideas asumidas como verdades. Puedes ver su entrada sobre los niños y las nuevas tecnologías aquí.

También he leído y estoy de acuerdo en que no debemos llenar de actividades la vida de los niños porque tenemos que dejar espacio en su agenda para que ellos inventen sus juegos, ellos busquen que hacer, se aburran y descubran algo nuevo. Cuando le apago la tele a mi hija o cuando se distrae con algo y no la pide entra en un como trance maravilloso de la infancia donde se pone a jugar, a imaginar, a crear, a descubrir. Y a mí cómo me encantaría que siempre fuera así. Pero claro que no puede ser así siempre y mucho menos cuando su mamá está en la computadora trabajando (o perdiendo el tiempo) y tiene la tele ahí enorme y al centro de la sala. De hecho he notado algo muy interesante. Yo trabajo en las mañanas desde mi casa, cuando estoy trabajando está “juega conmigo juega conmigo juega conmigo” o “ponme tele ponme tele ponme tele” Después en la tarde cuando estoy libre ¡ella ya ni siquiera me necesita! A veces sí me pide tele o me pide jugar con ella, pero no tanto como cuando estoy ausente.

Entonces, pedir tele es pedir mamá, o pedir entretenimiento o  también comida para el cerebro. Pero no puedo saturarla de actividades nada más para que no vea la tele porque ese no es el punto. Y tampoco puedo ponerme super estricta con lo de la tele porque entonces no puedo trabajar porque ella me exige el tiempo que no le doy. Y tampoco puedo dejarla que vea tele todo el día porque va contra lo que yo quiero.

Y luego me acuerdo de mi infancia y recuerdo que mis papás nunca o casi nunca me dijeron nada sobre apagar la tele, sobre ver menos, sobre no ver este u otro programa. Y entonces me siento un poco exagerada. Creo que a veces los papás pensamos que lo que hace un niño ahorita lo definirá por completo para el futuro, cuando no es así necesariamente. De hecho creo que te marca mucho más el ejemplo de tus padres.

También puedes ver aquí el video de Laura Mascaró, donde habla del tema. Ella también es unschooler y lo que más me ayudó del video es cuando menciona el hecho de que los niños no se deben de sentir juzgados cuando quieren ver “demasiada” tele. No creo que ser la única adulta que a veces puede y quiere ver 3 capítulos de una hora seguidos en Netflix ¿o sí? Y no me gustaría sentirme juzgada por mis padres cuando me ven “pegada” a la tele. Sé que es ligeramente diferente en los niños porque en ellos estamos formando hábitos, pero sus sentimientos son iguales.

En fin… que mi decisión ha sido limitarla pero ser flexible. Tratar de distraerla antes de que se le ocurra verla, llegar a acuerdos con ella cada vez que la prendemos de cuántos capítulos y qué va a ver, por ejemplo uno de peppa y uno de jorge el curioso, y entonces al final la apago y a veces no se enoja porque sabe que eso fue lo que dijimos y a veces sí se enoja… y la entiendo porque ha de ser súper castrante que alguien más esté decidiendo lo que puedes o no puedes hacer todo el tiempo así. A veces ve sólo media hora, a veces ve incluso más de dos horas contando todas las pantallas, cuando no la ve en todo el día es porque ese día sí fue muy activo y seguro salimos a algún lado. Soy más flexible en el día que en la noche cuando le digo que ya no es hora de la tele, aunque a veces le presto mi celular con juegos educativos durante unos minutos más y ya después nos vamos a leer cuentos y a dormir. En cuanto al tipo de programas eso sí me importa un poco más, casi nunca ve cosas que no sean clasificación A, no violencia, películas con gente discutiendo a gritos o gente golpeándose, ni cosas de terror. Ve caricaturas o programas para niños y con contenidos que aunque no sean educativos, al menos aptos para su edad. Como menciona Rosa Barocio en su conferencia: va a poder ver todo pero poco a poco.

Creo que a algunas mamás sí les sale eso de ser súper estrictas y algunos niños lo aceptan mejor, o los obligan a aceptar. En ese caso pues está bien limitar mientras que te ocupes de sus necesidades de estar contigo, de jugar, de aprender, de descansar y no sigas ausente pensando que el niño se va a entretener sólo 24/7 entre 4 paredes. Y hay algunas mamás super libres que les sale bien dejar a los niños decidir el tiempo y lo que que ven en la tele. Definitivamente creo que el verdadero meollo no es limitar o no si no obligarte a ti como padre a dos cosas: Ser el ejemplo que crees que es el mejor, y acompañar, jugar con ellos, observarlos, que ellos te sientan realmente ahí con ellos. Proponerles actividades pero también dejarlos hacer las suyas propias. Es difícil con nuestros tiempos tan apretados, pero en la medida de lo posible creo que vale la pena intentarlo.

 

 

 

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