¿Cómo lograr que coman?

Ok, pues mi niña a partir del año y medio más o menos, es de las que parece que se alimentan de aire. A veces siento que puede pasar horas y horas sin comer. Al principio me estresaba y estaba detrás de ella para que comiera. Poco a poco me fui relajando porque sé que mientras les ofrezcas alimentos saludables, no importa tanto si comen o no en el momento que tú quieres, esto me tranquiliza y sé que su cuerpo es sabio, ella es una niña fuerte y muy sana.

Lo que pasa es que los niños están todo el día picando. Claro, porque las mamás no les vamos a negar una mordidita de esto, un cachito de lo otro si nos lo piden, y a la hora de sentarse a la mesa obviamente no tienen hambre y no les interesa sentarse, bueno a mí eso me pasa con mi peque. Ella rara vez se sienta a comer a la hora que todos comemos, prefiere irse a correr y jugar. No es que no coma, más bien no come cuando yo quiero y de la manera que yo quiero, y creo que eso es lo que nos pasa a muchos papás.

La clave está, obviamente, en el hambre. No estoy descubriendo ningún hilo negro. Si dejas que les de hambre, a la hora que les das comida, comen. Suena facilísimo pero en la vida diaria no lo es tanto, a veces alguien se atraviesa con unas galletas, les llega el hambre y no hay nada saludable listo, o les llega el hambre pero “hambre” de papitas o dulces y se te complica la vida.

Últimamente mi niña come “mucho mejor”, entre comillas porque estoy segura que come la misma cantidad y calidad que antes, pero en un horario más uniforme. Entonces les quiero compartir los pasos a seguir para que tu peque también lo haga. Lo más importante, además de que los alimentos sean sanos, es mantener una rutina.

  1. Al despertarse, cámbialo de ropa, aunque no vayan a salir.
  2. Sírvele de desayunar y a la media hora recoge el plato.
  3. Inicia una actividad con el niño. Si va a la escuela, llévalo, si no, sal a caminar con él, o comienza a limpiar y que te ayude, o dale pinturas. En fin, el chiste es que el niño sienta que después de desayunar hay algo que hacer.
  4. Establece un horario para el refrigerio y mantenlo todos los días. Aproximadamente tres o cuatro horas después de haber desayunado. Si desayunó a las 8:00, ofrécele el refrigerio a las 11:00 o 12:00.
  5. Igual, después de media hora recoge e inicia otra actividad. Ve a la tienda, al banco, salgan a pasear al perro. Cuando los niños están en la escuela obviamente este refrigerio es el lunch que tú le mandas.
  6. Otras tres o cuatro horas después, al menos en mi casa es la hora de comer oficial, cuando todos nos sentamos a la mesa. En este momento, o a la hora cuando tu familia se reúna, puedes obviar lo de la media hora si quieres y tardarte más.
  7. Dependiendo de a qué hora se duerme tu peque, sabrás si le das refrigerio en la tarde o directo a la cena. Nosotros cenamos a las 8:00, no tengo tanta prisa de retirar el plato, pero a las 9:00 nos vamos a lavar los dientes, leer un cuento y a dormir.

El chiste es que después de comer haya algo que hacer y que entre comidas no le ofrezcas nada “por si tiene hambre”, nada más que agua. No se va a morir de hambre. Ojo, yo hablo de niños de la edad de la mía, que en dos meses cumple tres años, no de bebés. Ni tampoco estoy diciendo que si el niño dice específicamente que tiene hambre, no le des de comer. Para esos momentos es que no debes tener chatarra cerca, si al niño le da hambre y tú no tienes preparado nada, tendrá que esperar 5 minutos a que se preparen algo. Si salen llévate un lunch saludable que puedas sacar cuando él te pida comida, o cuando calcules tres o cuatro horas desde la última comida. Si sabes que le gusta alguna bebida en especial como leche o jugo, intenta dársela también a la hora de comer.

Los horarios de cada familia son muy diferentes, y por lo tanto los de los niños también. Las horas que yo manejo son orientativas, es como yo lo hago más o menos, pero todo se debe adaptar a la familia y al niño. Tampoco se trata de hacer un libro a la Estivill, sólo es una pequeña guía que aunque no es mágica y perfecta, puede servir para tener un poco de tranquilidad y orden. Por ejemplo la siesta del niño, para mí, es prioritaria. Generalmente la hace en la tarde como a las 4:00 , pero puede tardarse más o hacerla más temprano como a las 2:00, o de plano no hacerla. Si ella tiene sueño, la dejo dormir, y comerá después, tal vez se salte una comida, no importa tanto. También, si en un horario no quiere comer, o come poquito, está bien, ya comerá después. De todos modos la hora de comer tiene un límite, un comienzo y un fin, más o menos XD tampoco esperes que siempre te salga perfecto.

Lo que creo que es más importante y en lo que veo un gran cambio en mi pequeña es que come a gusto porque sabe que después tendrá que salir, o realizará alguna actividad, y no habrá comida hasta cierta hora. Por eso en las escuelas, los padres dices que los niños aprenden a comer mejor. No creo que coman mejor, es que comen con un horario establecido por la escuela.

No estoy diciendo que esté mal darles de comer todo el día o dejar que piquen o dejarles un refrigerio libre en la mesa para que lo agarren cuando quieran. ¡Claro que no! Mientras coman bien, es decir alimentos de calidad, creo que no hay nada de malo. Estos consejos son sólo por si te quita un poco de paz mental la forma tan extraña en la que comen algunos toddlers y crees oportuno comenzar a establecer o re-establecer una rutina en el tema de alimentos también.

Cuéntame, ¿Qué tal come tu peque? ¿Has intentado alguna rutina?

 

 

 

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