6 razones para ver La Sirenita con papá

Cuando era niña, mi película favorita era La Sirenita, de Disney. La veía diario, me sabía todos los diálogos y amaba las canciones. Esa película siempre ha tenido un lugar especial en mi corazón, aunque ahora que he crecido y vivido experiencias que no le deseo a nadie, comencé a repensar esta película.

Primero pensé en lo terrible que es que le muestren a las niñas un amor tan absurdo y apasionado, que les muestren que no está tan mal desobedecer a tus padres si de “amor” se trata. Que qué obsesión la de Ariel con algo que no es suyo, el mundo de los humanos, y con un hombre que literalmente sólo vio una vez. Que por esa obsesión y necedad fue a parar a manos de una malvada bruja.

Y me di cuenta el efecto que tuvo en mí ver una y otra vez esta película. Y le agarré un poco de tirria y pensé en no dejar que mi hija fuera “fan” de Ariel y su pésimo ejemplo. Y entonces volteé a ver también al rey Tritón, que para mí cuando era niña, era un padre cerrado, cero comprensivo, prejuicioso, anticuado, controlador y autoritario. Y me di cuenta que aunque evidentemente tiene muchos defectos, él es el verdadero héroe y es SU amor el más grande y verdadero de esa historia.

Y sí, sigo pensando que no es la película más ejemplar del mundo, que en la vida real es poco probable que funcione un matrimonio como el de Ariel, que lo que ellos sentían no era amor si no atracción física e ilusión. Pero de todos modos tiene otras cosas muy rescatables, y en especial nos enseña a padres e hijos sobre lo importante del amor, el respeto y la confianza que debe haber dentro de nuestra relación de familia.

¿Por qué ver La Sirenita con papá?

  1. Tritón está solo. Sin esposa y con muchas responsabilidades, pero se preocupa y se ocupa de sus siete hijas todo el tiempo.
  2. Lo único que hace Tritón durante toda la película es amar a su hija e intentar cuidarla de sí misma. Creo que esto es algo que a madres y padres nos compete siempre y  de las partes más difíciles que tenemos como tarea, desde mandarlos a la cama porque sabes que ya están cansados aunque ellos no quieran y griten y pataleen y se enojen contigo y juren que no tienen sueño, hasta llamarles la atención cuando se enamoran de quien no les conviene.
  3. En ese afán de cuidarla, Tritón comete un error muy común: no escuchar a Ariel. No darle el beneficio de la duda ni considerar sus sentimientos como válidos. La niña estaba enamorada y además estaba segura de que ya no era una niña. Cuando crecen, no puedes luchar contra tus hijos por más seguro que estés de su equivocación. Cuando Tritón entra a la cueva de Ariel y rompe la estatua de Eric no está entendiendo que por más absurdo que sea, Ariel está enamorada de él, y que ama todo lo que tiene que ver con los seres humanos. En este punto ella no se había planteado convertirse en humana, Tritón pudo haber apoyado su interés por los seres humanos de alguna forma. A veces como padres tenemos que soltar un poco nuestros miedos para no ahogar a nuestros hijos. “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.” Col. 3:21, porque los hijos con su inmadurez pueden tomar muy malas decisiones si en vez de escucharlos, los quieres controlar.
  4. Tritón perdona a Ariel. A él no le importa que Ariel la desobedezca una y otra vez, lo que le importa es protegerla. Incluso cuando se entera de que se ha metido en problemas graves y está en manos de Úrsula él va y la intenta rescatar, entrega su poder y su reino a la bruja para salvar a su hija. Unos dirán que cualquier padre iría a ayudar a sus hijos, y sí, muchos lo haríamos pero no por eso el acto es menos heróico y amoroso.
  5. Tritón cambia de opinión. Cuando Ariel vuelve a ser sirena, pudo haber pensado “listo, mi hija está viva, ahora a lo que sigue”. Pero reconsideró la situación y se deshizo de sus prejuicios al ver que Eric también había arriesgado su vida por una mujer-pez. Y como estaba en sus manos, le dio a Ariel lo que su corazón deseaba. Los adultos sabemos muchas cosas que los niños y adolescentes no, pero también podemos olvidar muchas otras, y debemos estar abiertos a aprender de nuestros hijos. Los padres nos equivocamos todo el tiempo, y es importante que estemos dispuestos a corregir nuestra forma de relacionarnos con nuestros hijos.
  6. Tritón suelta a Ariel. Qué fuerte saber que ya no tendrás a tu hija junto a ti, que puede que sufra y tú no estés ahí para ayudarla. Qué duro abrazarla en su boda mientras sabes que el mundo de los humanos efectivamente está lleno de maldad. Qué valentía poner por encima de tus creencias y tus deseos la alegría de tu hija.

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Y así nos toca a todos: dejar ir a nuestros hijos y apoyarlos en su propio camino, estar ahí para ellos aunque se equivoquen y amarlos cada día de nuestras vidas, estar listos para ayudarlos a levantarse cuando caigan, y para celebrar con ellos sus triunfos. Del papá de Ariel podemos aprender mucho, tanto de sus aciertos como de sus errores, y también podemos hacerlo de Ariel, que es una niña como muchas: terca pero amorosa y valiente.

Así que no tiro a la basura mi película favorita de la infancia y les recomiendo volver a verla -o verla por primera vez- con sus hijos y analizarla juntos, platicar incluso de qué opinan sobre un personaje y el otro, confrontar sus realidades y siempre caminar hacia la mejora de nuestro hogar y nuestro papel como padres y madres.

¡Feliz día del padre!

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