¿Y ahora qué hago? Mi hija es una princesa

Ya saben que ahora está en voga lo de “no eduques princesas”, “no le digas a tu hija que es una princesa” y esos maravillosos consejos que dan algunas y algunos feministas buscando con esto la equidad de género que todos deseamos lograr. Y estoy muy de acuerdo en que hay que educar niñas independientes, que sepan trabajar en equipo, que sepan que pueden lograr todo lo que se propongan y que merecen respeto siempre, que no necesitan a un hombre para ser felices ni para saber que son hermosas o inteligentes.

Sé que la princesa fue el símbolo de la mujer delicada que esperaba a su guapo príncipe para que la rescatara, del enamoramiento a primera vista y el matrimonio sin previo razonamiento. Pero creo que eso ha cambiado mucho, con los mismos cambios sociales. Sé también que los juguetes no tienen sexo, y que las diferencias entre niños y niñas son la mayoría impuestas por nosotros los adultos desde el nacimiento. Pero creo que tampoco hay que hacer todo para que nuestras niñas no sean “niñas” y nuestros niños no sean “niños”. Se trata simplemente de respetar su individualidad, sus gustos, sus intereses y no condicionar nuestro amor y apoyo a que les guste lo que nosotros preferimos.

Yo desde el principio traté de mostrarle de todo a mi hija, muñecas y carritos, cocinitas y dinosaurios, bailar ballet y correr como changos locos, vestidos y pantalones, rosa y azul, libros y más libros.

Pero no puedes evitar que el mundo influya en tus hijos. De pronto le empezaron a llamar princesa, le regalaban cosas de princesas y ella encantada con Cenicienta y Ariel y todas las demás. Yo no fui una niña llamada princesa, pero sí me sabía todos los diálogos y canciones de las pelis de princesas. Aún así en un primer momento no me agradó la idea, incluso le pedí a algunos que no le dijeran que era una princesa. Consideré que mi hija era muy pequeña todavía para meterle ideas de ese tipo. Por que tenía la idea negativa de la princesa que me he tragado de alguno/as feministas: princesa = mujer hueca y débil, e incluso posiblemente arrogante.

“No soy Clarissa, soy princesa.”

Clari. 2 años

Lo acepto y lo grito a los 4 vientos: mi hija es una princesa.  Por que ella así lo decidió. Así como decide dejar de serlo después. Porque le gusta ser feliz, bailar, reír, le gusta la belleza, le gusta jugar a que nada como Ariel y a que sube por escalones de hielo como Elsa. Si por ella fuera se vestiría de Cenicienta diario. También le gustan mucho Pocahontas y Mulan. Es una princesa hermosa, fuerte, generosa, valiente e independiente. Es una princesa no porque necesite de alguien, si no porque es belleza desde dentro. Ese es el significado verdadero de una princesa. Princesa es aquella que será reina, y una reina es alguien que se respeta a sí misma, que es educada y respeta a su prójimo, y se preocupa por los demás con la cabeza en alto.

Clarissa se pone su vestido largo, ampón y lleno de brillitos y así salta, escala y corre. Así lee, dibuja y ríe. Así comparte y es sensible hacia los sentimientos de los demás. Una sola palabra, que además puede tener una connotación tan buena o tan mala como tú quieras, no define a una niña. Ella juega a ser princesa como a ser perrito, pirata, doctora, detective, y recientemente el Capitán América.

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Las mujeres pueden ser lo que se les hinche. Lo que les guste, mientras no hagan daño a nadie. Ahora resulta que a las mujeres no nos deben gustar los vestidos hermosos, no bailamos ni reímos como las princesas, no debemos ser generosas ni gentiles. Porque eso es lo que les gusta a las niñas de las princesas: la magia, la alegría, la fuerza que puede tener una mujer (o un hombre) dentro de sí misma, mostrándola al luchar por sus sueños, al ser amable, al amar a quien le ha hecho un bien.

Hace poco sacaron la serie de libros Antiprincesas y Antiheroes, y me parece una idea muy buena. ¿Pero porque tiene que ser anti-algo que a nadie le hace daño? ¿Por qué los hombres no deben de ser héroes y las mujeres no deben ser princesas? Entiendo que no TIENEN que serlo de la misma forma que tal o cual, pero hasta ahí. Cuando vi los libros me emocioné y pensé en comprarlos, pero entonces vi la portada con más detenimiento, y me di cuenta que ni Frida Kahlo ni Violeta Parra parecen sonreír realmente. Perdón, ya sé que “las mujeres no estamos para sonreír y complacer a nadie” pero ¿quién diablos quiere ser infeliz? ¿Ser feminista es estar enojada? Sin tomar en cuenta de que una cosa son los logros profesionales de una mujer y otra cosa es su conducta, que puede o no ser un ejemplo de vida. De todos modos si llegan a México los checaré más a detalle, no dejan de ser una propuesta interesante y tal vez motivadora en una manera diferente. Creo que cualquier vida o película tendrá cosas que sean dignas de seguir y cosas que no. Cosas que parecen buenas pero no lo son tanto y cosas que parecen malas y en la vida real son cosas normales y necesarias. Esto incluye la vida de las grandes feministas y también la vida de Blancanieves y Cenicienta.

Dejemos de decirle a las niñas lo que deben y no deben ser y respetémoslas tal cual son. Si una mujer es princesa, merece respeto, si no lo es, también. Pareciera que una vez más, la culpa es de la mujer. Así que si ves a una niña vestida de princesa, un papá que le llama princesa a su hija, o tienes una hija que ama las princesas y no sabes qué hacer para ayudarla y ayudar a mejorar el mundo, yo te digo: respeta y ella aprenderá que merece nada más que respeto.

“Hulk es muy fuerte. Sí, como yo.”

Clari. 2 años

 

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