Quería parto y nació por cesárea. Parte 2

Por fin llegamos al hospital. Pasé a la habitación de preparación. Me quitaron la ropa y me acostaron. Yo ya me volvía loca del dolor. Sólo me retorcía y esperaba al anestesiólogo (sí, cambié de opinión a la mera hora). Recuerdo que la guía del psicoprofiláctico decía que el dolor de parto es soportable porque no es constante como un dolor de muelas, sino que tienes descansos. No MAN CHES. Tienes descansos entre contracción y contracción ¡¡pero esto para mí era peor!! porque sabía que después del descanso vendría una contracción más fuerte que la anterior, además conforme avanzaba mi proceso de parto, los descansos ya ni eran descansos, ni siquiera se quitaba por completo una contracción cuando ya venía la siguiente. Y luego una acostada (la peor posición para las contracciones), todos manoseándote y pidiéndote cosas. Ahgg.

Llegó el mentado anestesiólogo. Fue de los peores momentos para mí. Porque me pedía que me pusiera en una posición muy difícil para mí con el dolor que sentía. Tanto que se me salieron las lágrimas, me hizo sentir como animalito enfermo, indefenso y sin voz. La verdad no sé cómo las mujeres aguantan tooodo el proceso de parto sin anestesia, la neta es que la anestesia sí es un súper alivio, pero ese momento cuando me estaban inyectando fue bien fuerte para mí, no me gustaría pasar por eso de nuevo.

Mi trabajo de parto estaba prácticamente parado. Según el doctor mis niveles de oxitocina estaban bien, pero no dilataba más y la bebé no bajaba.

Esperamos un rato más y yo trataba de decirle a mi bebé que bajara, que nosotras podíamos. Pero la neta es que ya en el hospital, con toda esa onda… de hospital… se me olvidaron muchas cosas que había visto y leído sobre ese momento. Después de un rato volvió el doctor y nada, así que decidió romper la bolsa para ver si eso ayudaba a acelerar el parto. Fue por eso que se dio cuenta que había meconio en el líquido amniótico, lo que indicaba sufrimiento fetal, por lo que era hora de dejar el parto y empezar con la cesárea.

Se me rompió el corazón y todas mis ilusiones de embarazada, sentía que nadie entendía lo importante que era para mí tener un parto natural, se me salieron las lágrimas una vez más. Pero ni modo, no podía decir que no, ¿qué tal que mi bebé sufría consecuencias negativas si yo me empeñaba en seguir con el trabajo de parto? Me prepararon para la operación.

Ya en quirófano me amarraron literalmente los brazos (WTF), para que no los moviera porque me habían conectado algo y no debía moverles nada, me pusieron la sabanita esa sobre mi pecho para que no viera nada y el anestesiólogo me hablaba forzadamente tranquilo. Me inyectó la anestesia y sentí como agua fría recorriendo mi espalda. Me preguntó el ginecólogo si sentía algo, le dije que sí y esperamos. Después de un par de minutos seguía sintiendo un poco de dolor así que aumentaron la dosis (por cierto que creo que eso siempre me pasa con la anestesia). Me recordaron que iba a sentir todo, pero que nada me iba a doler. Listo, empezaron con su trabajo. Yo mientras asustada, confundida, extrañamente tranquila, nerviosa y muy cansada. Después de un rato me dijo mi médico que sentiría un movimiento brusco. Me sangolotearon toda y unos minutos después nació mi hija.

Se la llevaron a una mesita en el mismo cuarto donde la pediatra le hizo los procedimientos “de rutina” de los que por cierto mi hija se defendió como la guerrera que es, tengo fotos que lo prueban XD. Yo, además de todo no tenía mis lentes así que no veía nada, así que no me esforcé mucho en verle su carita aunque me moría porque me la acercaran ya. Mientras tanto me empecé a sentir muy mal, me dieron muchísimas náuseas y me asusté porque sentí que iba a vomitar ahí acostada y amarrada de los brazos. Le dije al anestesiólogo y el siguió con su voz tranquilizante y según me puso algo para bajarme la sensación.

Mi hija lloraba fuerte y constante. Después de unos minutos interminables me acercaron a mi hija al rostro. La más hermosa me miró con sus ojotes bien abiertos y en ese momento dejé de sentir náuseas como por arte de magia. Y en ese momento ella también dejó de llorar. Fue perfecto. Mi mente no sabía que hacer, qué decirle. Pero mi cuerpo se sentía bien y creo que el suyo también.

Todavía pienso en todo lo que pude hacer y no hice para lograr un parto natural. Quizá si no hubiera ido al hospital, o no hubiera pedido la anestesia, o hubiera tenido una doula, o me hubiera puesto perra con los del hospital para que me dejaran hacer lo que yo quisiera. No lo sé. Pienso que si tuviera otro embarazo intentaría con más ahínco y más consciencia lograrlo, aunque no sé cómo tomaría otra cesárea, si la aceptaría con más tranquilidad o me daría aún más coraje.

Hubo muchas cosas que no me gustó cómo se manejaron en el hospital, tanto para mí como para mi niña, aunque lo más hermoso del parto sí lo viví. El nacimiento de un hijo, el momento cuando por fin, después de meses de imaginarlo ves a los ojos a esa persona, es biológicamente mágico. Ese momento nunca lo voy a olvidar, y se lo voy a contar a mi hija muchas veces. Ella y yo nos conocemos desde que medía lo que un chícharo, nos amamos y nos reconocemos porque un día fuimos una misma.

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6 comments

  1. Tu historia no es una novedad, con todo respeto te lo digo. Suele pasar que después de la anestesia, lad contracciones se detienen y esto, unido a que a una la acuestan para parir sin la posibilidad de acuclillarse para que la fuerza de la gravedad ayude a que el bebé baje…lleva a una cesárea.
    Lo lees en muchos sitios pro parto natural, que la mujer puede elegir cómo parir, que lo mejor es ponerse de cuclillas, de lado, abrazada a tu pareja…en fin, suena muy romántico pero en el Hospital te limitan TODO. Si, y te meten MIEDO sin asco, te dicen que cuando el líquido amniótico se tiñe el bebé está en peligro y la mera verdad, eso no es cierto. Los Doctores mienten en muchos casos porque les CONVIENE a ellos, no a nosotras.
    Yo por eso HUÍ de los Hospitales. Sí, así como se lee. Huí para asegurar mi parto natural, sin anestesia, sin corte perineal, con mi pareja dándome la mano, y parí en MI CASA.
    Si alguna vez te volvés a embarazar, EMPODERATE informándote.
    Te leo siempre sin comentar, pero ésta vez me atreví a escribir porque escucho y leo a diario casos como el tuyo y me invade una impotencia porque todas (al menos la gran mayoría) quiere un parto natural y los médicos nos roban esa posibilidad en el momento en que nos hacen creer que la cesárea era “necesaria”.
    Saludos desde Paraguay.

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    1. Coincido contigo totalmente, y te felicito por haber tomado esa decisión en tu parto. Si algún día me vuelvo a embarazar definitivamente haré muchas cosas muy diferente, mi trabajo de parto iba super bien y la anestesia fue una pésima decisión. Muchas gracias por comentar. Saludos!!

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      1. Luego con sus miradas, sonrisas y caricias nos curan todo 😀 . Cuando nació mi Peque no recuerdo ni cuando empecé a llorar ni cuando dejé de hacerlo 😉 todo lo que sentí durante el parto, como papá, lo tengo en un post fue El comienzo de una aventura.

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