1-3 Años, Crianza Respetuosa, Desarrollo Infantil

Cómo decir adiós al pañal. Lo que debes hacer y lo que no

Para la mayor parte de nosotras, el proceso para dejar el pañal no suele ser mágico y de un día para otro. No nos sirve (o no queremos usar) métodos como “deja el pañal en 3 días”, no vemos claramente la luz al final del túnel y no sabemos cómo ni cuándo empezar y cómo manejar las distintas situaciones que se nos van presentando en esta “operación pañal”. Hoy te quiero dar algunas pautas para que apoyes y ayudes a tu peque en este proceso, respetando su propio desarrollo y sin volverte loca.

Lo que NO debes hacer

1. Comparar: Habrá mamás que te platiquen sobre su éxito con el método de los 3 días, habrá mamás que retiran el pañal al año, a los 2 años, incluso hay mamás que ni siquieran usan pañales nunca. No sientas temor ni inseguridad de ver que otros niños ya dejaron el pañal o de que otras mamás te hagan comentarios no pedidos sobre lo que deberías hacer. Te voy a decir algo: realmente a nadie le importa si tu hijo va al baño o usa pañal, así que deja de mirar a los lados porque esto no es una competencia. Si estás al pendiente de los demás, vas a perder el enfoque que debes de tener en tu hijo.

2. Ofrecer premios: Los premios son muy engañosos, si el peque ya tiene cierta capacidad física de hacerlo, al principio pueden funcionar, pero casi siempre los premios pierden efectividad con el tiempo porque deja de ser divertido el juego de ir al baño y ganar un premio, o deja de interesarle lo suficiente el premio para hacer algo al respecto, o puede incluso ser contraproducente y el peque no hará del baño hasta que le des un premio, es decir, que el premio será exigido, aun cuando ya haya aprendido. Por otro lado, si el peque aún no tiene la capacidad física de controlar esfínteres, reconocer sus sensaciones e ir al baño, entonces se sentirá más bien frustrado, triste y poco motivado por no ser capaz de conseguir el premio, como si algo estuviera mal con él.

3. Forzar: A veces nos tomamos lo que hacen nuestros hijos como un ataque o como una consecuencia de nuestras malas decisiones o nuestro mal desempeño como madres, y puede ser que en algunos casos aplique, pero el hecho de que un niño no coopere con el proceso de dejar el pañal, que no avise, que no quiera usar pañal, que se haga en todos lados y que en resumen la operación pañal esté siendo un desastre, no quiere decir que tengamos que hacer algo más para que funcione. A veces creemos que nuestro hijo, porque ya tiene la capacidad de aguantar, entonces ya debería dejarlo, y no es así necesariamente. El niño debe de estar de acuerdo con este cambio y debe de estar interesado para que esto funcione sin gritos ni amenazas ni cansancios. Por ejemplo a mí me decían que no le preguntara si tenía ganas de ir al baño, que sólo la llevara, pero es que si un niño no quiere, no quiere, no se va a sentar, va a gritar, va a forcejear, y no va a hacer nada. Y eso no es señal de que debas de ponerte más estricto, es señal de que lo dejes en paz y comiences a respetar su proceso. No se puede forzar y no es bueno forzarlo. Suelta y deja ir tu necesidad de controlar, tu temor al qué dirán y tu deseo de que tu hijo sea mejor y más rápido en todo. Su inteligencia y tu buena crianza no están amenazados de ninguna forma en este proceso.

Lo que SÍ debes hacer

1. Preparar el ambiente: Cuando tienen entre 1 y 3 años, si los niños están en contacto cotidiano con el baño (por ejemplo cuando ven a sus papás ir al wc), se interesarán en imitar este proceso por su propia naturaleza y deseo de imitación. Si le regalas una bacinica o le adaptas el wc con un asiento a su medida y un escalón, le muestras cómo funciona y simplemente lo dejas ser, el niño muy probablemente intentará unas primeras aproximaciones.

2. Tener en cuenta sus capacidades motrices: Un niño de 1 año puede tener todo el interés pero posiblemente no tendrá la habilidad motriz de desabrocharse el pantalón y bajarlo correctamente, subirse al wc, voltearse y sentarse correctamente, o quizá no pueda llegar tan rápido al baño. Tomar esto en cuenta para no esperar ni exigirle cosas que simplemente no está preparado para hacer; y en cualquier momento que se comience con este proceso de control de esfínteres, elegir ropa y pañales de entrenamiento adecuados para que el niño solito pueda hacer todo lo necesario con nada o poca ayuda. Antes de apresurar la operación pañal podemos entonces motivar que nuestro peque se independice en vestirse y desvestirse, sentarse correctamente, subir escalones, etc.

3. Observar a tu hijo: El proceso del control de esfínteres y de aprender a ir al baño es un proceso que debe de tener en cuenta al niño, su desarrollo y su interés como eje de las acciones que hagamos y de las decisiones que tomemos como madres y padres. Hay que tener en cuenta, claro, tus propias ganas y disposición de acompañar a tu peque, porque tienes que tener la mejor actitud, pero en primer lugar debemos observar si nuestro peque está listo, está interesado, o si por el contrario tiene un rechazo a la nica, tiene cero interés en quitarse el pañal o no coopera con lo que le estamos proponiendo. Cuando veas que físicamente es capaz de hacer cosas como sentarse, pararse, bajarse la ropa, etc y que quizá comienza a avisarte que tiene ganas, puede ser un buen momento para introducir esta nueva opción de ir al wc o la bacinica. Si el peque muestra que necesita más tiempo, hay que observar las señales y actuar en consecuencia. No pasará nada si posponemos la operación pañal. El peque es el protagonista de esta decisión.

4. Acompañar su proceso: Cuando veas que tu peque sin que lo estés presionando elige no llevar el pañal en casa y va más veces al baño, le puedes expresar que lo ves más a gusto con este tema y que lo está haciendo bastante bien y después proponerle que intenten ya no usar pañal e ir al bañito todas las veces que tenga ganas, tanto dentro como fuera de casa. Le puedes comprar libros sobre ir al baño y ver películas y videos al respecto. Cuando te esperas a retirar el pañal hasta que tu peque tiene un buen control y ya te avisa, sabes que no se hará pipí en un lugar público y eso te quita una gran preocupación.

5. Relajarte: No sirve de nada estar persiguiendo a tu hijo, regañarlo, presionarlo para que se siente y no se pare hasta que haga o estar atrás de él limpiando pipís por toda la casa. Si no está listo, o si no coopera y no le interesa, sólo lograrás alargar la agonía para ambos, cansarte y estresarte. Si ves que no funciona, para. No hagas nada. A veces vemos que los niños ya son capaces de aguantar la pipí pero que por alguna razón no van al baño y prefieren aguantarse y luego hacerse en donde sea, pero si el peque ya sabe hacerlo, estará dispuesto a ir al baño cuando esté listo e interesado. Puedes tranquilamente platicarlo con tu peque y decirle que le pondrás el pañal cuando salgan y/o cuando estén en casa, puedes preguntarle cada día si quiere pañal o calzoncito, puedes decirle que cuando quiera comenzar a usar el baño puede hacerlo para ir más cómodo sin la humedad y el calor del pañal. Hagas lo que hagas, si tu bebé está dentro de la normalidad en cuanto a su salud física y psicológica, dejará el pañal entre los 2 y 4 años. Y si eso no pasa, puedes platicarlo con tu pediatra. No hay necesidad de gritos, regaños, tensiones ni de estar con el trapeador por toda la casa 24/7.

6. Recordarle y animarle: Ya que tu peque haya comenzado a cooperar con el tema y empieza a ir al baño sin que lo tengas que obligar, ahora sí es momento para que lo lleves al baño en ciertos momentos del día. Los peques, cuando ya dominaron el tema, como que pierden el interés, o les interesa ahora ver cuánto aguantan, y prefieren quedarse a jugar y jugar y jugar hasta que ya no pueden aguantar más. Entonces es buena idea ir al baño cada cierto tiempo que tú sepas que podría tener ganas. Algunos momentos que pueden ser buena idea son: al despertar, antes de salir de casa, al llegar a algún lugar o antes de partir, antes de ir a los juegos (playground) y antes de dormir . Esto debe hacerse de preferencia sin condicionar la siguiente actividad ni obligarlos, por ejemplo en el caso de que lleguen a un lugar y haya juegos, le dices “vamos al baño primero para que puedas jugar a gusto sin aguantar la pipí” si el peque de plano dice que no, ya tú sabrás si insistes un poco más porque sabes que tomó muchísima agua y se está aguantando diciéndole algo como “es mejor ir ahorita, no es bueno aguantarse, vamos rápido y después te vas a jugar” y físicamente lo conduces manteniendo una actitud positiva, o si por el contrario le dices “ok, ve a jugar pero no te aguantes la pipí, me avisas si quieres ir”. Conforme el peque tenga más control, avise más, tenga menos accidentes y tú te sientas más confiada, le dirás menos veces.

Para las mamás que aún no pasan por este proceso, mi recomendación es que sólo se los presenten, que les enseñen cómo se hace y qué es lo que tienen que hacer, pero que la #operaciónpañal no sea un proceso difícil ni para el niño ni para ustedes, el control de esfínteres es algo natural y no hay prisa, aunque a veces parezca que sí. Cuando sea el momento de realizar el cambio lo sabrán, ya sea porque el mismo niño lo pida o porque muestre un real interés y capacidad para hacerlo. Si te estás tardando mucho o si está siendo demasiado estresante para ambos, entonces no es el momento.

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