Por qué mi hija no usa aretes

A veces la gente, especialmente las niñas mayorcitas, me preguntan por qué mi hija no tiene hoyitos para los aretes. A algunos les explico más y a otros no tanto. Pero realmente sí tengo una razón. Es una muy sencilla: respeto. Quizá es extremo pero creo que así como no tengo derecho sobre su cuerpo para darle una nalgada, igualmente no tengo derecho a decidir que le metan una aguja para atravesar su oreja, sólo por vanidad.

oreja-de-bebe-con-arete

No estoy criticando a las mamás que les ponen aretes a sus hijas. Es simplemente una costumbre y la verdad es que se ven muy lindas. Yo misma tengo aretes y me gustan mucho. Pero sucede que yo fui la que decidí hacérmelos a los 13 años. El punto no son los aretes, si no que Clarissa es la que decide sobre su propio cuerpo. Es posible que sí los quiera, porque la mayoría de las mujeres usamos y es un accesorio muy lindo, pero el chiste es que ella sea la que tome esa decisión. Al fin y al cabo, se verá muy padre, pero es un corte a nuestro cuerpo que deja una cicatriz.

Unos me han dicho que es mala idea porque si de todos modos se los va a poner, mejor que se los hubieran puesto de recién nacida, cuando dicen que no duele tanto por lo tiernito y delgadito que está el lóbulo. Igual, no lo sé, pero si quieres modificar con una aguja tu cuerpo, creo que tienes que estar consciente de que eso que se verá super cool es de hecho un daño a tu cuerpo, y por lo tanto duele. Así los tatuajes, las operaciones estéticas y todo, es lo mismo pero en mayor o menor grado de dolor y cambio al cuerpo.

Cuando Clari empezó a interesarse por mis aretes e incluso a intentar ponérselos, sentí un poco feo porque tenía que decirle que ella no podía ponerse esas cosas bonitas que su mamá y su abuela paterna se cuelgan de las orejas (mi mamá y mi hermana tampoco tienen perforaciones). Pero simplemente le dije que ella no tenía hoyito, que para ponerse aretes de esos, uno se tiene que picar con una aguja para hacer el agujero, esto sin tratar de causar miedo, sólo siendo clara, y entonces ya no le interesó, dijo: “no, picar, duele”, y se dedicó a ponérmelos a mí.

Las pequeñas cosas son las más fáciles de cambiar, y de poquito en poquito podemos cambiar nuestra cultura a una más respetuosa.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s