7 pasos para ser una mamá feliz

En mi publicación anterior conté una anécdota cotidiana sobre esta separación del mundo que a veces las mamás sentimos. Y no sé si es que todas lo sentimos o yo lo llegué a sentir por el momento de mi vida en el que me convertí en madre, pero es algo real. Aunque es como todo supongo, si me hubiera tocado ser soltera y sin hijos rodeada de todos mis amigos casándose y teniendo hijos, llendo al zoológico, hablando sin parar de sus hijos y cosas así, tal vez me hubiera sentido un poco relegada con mis aburridos planes de trabajar e ir a fiestas (sola, porque mis amigos se quedan en sus casas con sus bebés).

Como pueden leer en esa publicación, el ejemplo que pongo es bastante tonto y lo que quiero expresar con eso es la importancia que pueden tener para una los momentos más intrascendentes, según cómo los veamos y lo que esperemos de ellos. Por cierto que el viernes pasado me perdí de una reunión de todos mis amigos de la prepa a la que tenía muchas ganas de ir, porque el papá de mi hija no quiso cuidarla ese día, y no tuve otras opciones aceptables para dejarla encargada con alguien, llevarla conmigo o algo así. Esta reunión era mucho más importante y tenía el potencial de ser más divertida que ir de compras con las amigas de mi amiga, pero realmente no me afectó el no ir. Como dije antes, ya habrá tiempo de ir después, ahora es más importante estar con mi hija. Aparte me la pasé super bien con ella ese día.

¿Qué puedo decir? hasta ir al super es divertido con Clari... cansado, pero divertido. Como una buena fiesta

¿Qué puedo decir? hasta ir al super es divertido con Clari… cansado, pero divertido. Como una buena fiesta XD

Lo que he pensado al respecto es que: Ok, sí existe una relegación por parte de la sociedad hacia las mamás y eso no me voy a poner a discutirlo. Y sí, todos (empleadores, empleados, empresarios, amigos, padres, esposos) podemos hacer un poquito por las mamás, pero creo que una gran parte de esta soledad viene de nuestra propia inconformidad con la situación. Queremos todo, no queremos perdernos de nada. Cuando realmente este momento es para disfrutarse, para vivirse al máximo porque luego se irá y no volverá. Mucho de lo que extrañamos seguirá ahí dentro de 2, 5 y 10 años, pero las alegrías de ser madre están sucediendo sólo hoy y las madres tenemos el honor de haber sido elegidas para tomar el papel de criar, tan importante para el mundo.

Así que me he dado cuenta que cada una de nosotras tenemos la forma de acabar con esa soledad y de ser madres más felices, para disfrutar cada momento y esta hermosa etapa de nuestras vidas:

  1. Aceptar tu realidad
  2. Amarte y amar a tus hijos sin recelos
  3. No dar importancia lo que los demás piensen
  4. Hablar (o escribir :P)
  5. Rodearte de personas que te quieren y te entienden, tu mamá por ejemplo, y de otras mamás con las que puedas platicar
  6. Involucrarte en situaciones positivas para TI y TU momento actual
  7. Hacer las cosas según tus posibilidades reales

Así que realmente, y obviamente, la cosa no es unos vs. los otros, mamás vs. sinhijos, si no yo vs. mí misma. Cuando tú estás a gusto contigo y con el lugar en el que te encuentras, es mucho más difícil que te pasen este tipo de cosas como la que conté antes. Igual y la soledad es parte normal del proceso de adaptación al cambio, y es muy entendible, por ejemplo cuando el bebé es pequeño y no lo entiendes y estás cansada y nadie te ayuda, pero mi consejo (aunque no me lo pidan) es que lo disfruten, porque ya no va a volver y es lo más maravilloso que hay en la vida.

Orgullosamente les presento a mis amigos de la prepa. Esta foto es de la reunión.

Orgullosamente les presento a mis amigos de la prepa. Esta foto es de dicha reunión.

Si estoy en mi trabajo o con mis amigos, no pienso en que tendría que estar con mi hija y si estoy con mi hija no pienso en todo el trabajo que tengo que hacer y en lo divertido que sería salir a la fiesta de hoy. Eso me permite disfrutar más cada momento y sacarle más provecho a cada oportunidad. Esta vez de la reunión con mis amigos, claro que me hubiera encantado ir, pero no es como que en vez de eso me quedé pasándola mal. Acepté que simplemente no era posible, que ya después podría ir a algo similar, no me importaba si pensaban “para qué la seguimos invitando, si nunca puede”, que creo que puede ser algo que pensemos a veces. Si hubiera ido, hubiera estado incómoda, apurada, y hasta con sentimiento de culpa. Simplemente, aunque era importante, no era algo necesario. Y podría pensar “pues ellos podrían haberse reunido más cerca y así hubiera podido ir” pero si para 9 de 10 era más cómodo así, así es mejor, de hecho sería absurdo que hicieran lo contrario. Yo tengo otras necesidades, otros intereses y otras responsabilidades, y punto.

Pero bueno, antes no me sentía así, me tomó más de 1 año acomodarme en mi lugar: asumirme con toda la responsabilidad que tengo, no de cuidar a mi hija, porque esa sí la tenía clara, sino de hacerme feliz a mí misma y disfrutarme.

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