Mi crianza respetuosa

Es extraño ponerle nombre a la forma en que intentas criar a tus hijos. Y no habla muy bien de la sociedad que se necesite agregar la palabra “respetuosa”, ¿no debería darse por entendido que uno debe respetar a sus hijos? Pues tristemente en esta sociedad adultista no lo es. Aún siendo 100% partidaria de esto a veces me encuentro con actitudes mías no muy respetuosas ni consideradas con mi hija. A veces yo también estoy en estado “automamá”.

Y es este estado en el que nos movemos por inercia y por malas costumbres aprendidas desde nuestra infancia, el que debemos combatir cada día. Por eso es que algunas mamás están llamando a otras a una crianza consciente. Sea como sea que le hagas cuando tienes hijos debe de ser de una manera consciente. O sea que hay que hacerlo pensando bien las cosas, investigando si es necesario (yo creo que casi siempre lo es) y tomando decisiones según tus propios principios y objetivos. No nada más al ahí se va, ahí como salga, como dios te de a entender.

Estoy totalmente de acuerdo, aunque yo me sigo quedando con el término “respetuosa”. Porque realmente lo importante aquí no eres tú y no es cómo llegas a tomar tus decisiones como padre, el meollo del asunto es el hijo y su individualidad. No somos papás para nosotros, sino para ellos. Debemos ser padres conscientes en el respeto.

También están las mamis que defienden la crianza con apego. Y no es raro, porque se ha descubierto, y creo que las mamás lo sienten desde tiempos remotos, que el bebé o niño necesita un apego que es parte importante para su bienestar emocional y psicológico, que no hay que negárselos ni tratarlos como rivales. No se pierde la autoridad por cargarlo, comprenderlo y hablarle bajito. Todo esto tiene que ver con el respeto. Estas mamis han encontrado que parte importante de respetar a un niño es proporcionarle esa seguridad que da el apego: respetar su propio ritmo de desapego y no obligarlo a ser y hacer cuando no está listo y además no lo necesita. Esta “corriente” se originó a partir de la teoría del apego del psiquiatra infantil John Bowlby, pero realmente se trata mucho de seguir nuestro instinto de madres, que tenemos desde hace miles de años.

promani

Estoy segura de que fluir con este apego que los niños necesitan es clave dentro de la crianza respetuosa. Creo que en el mundo hace falta mucho respeto por los demás y por nosotros mismos incluso. Por eso es que yo me centro más en esta palabra al definir el camino que quiero seguir en mi hogar.

La otra vez fui a recoger a mi hija con sus abuelos paternos. Ella se puso a jugar con unas burbujas cerca de la alberca, y como a mí me daba pendiente le dije que nos fuéramos de ahí, y según yo para que me siguiera me llevé las burbujas. Pues ella se sentó en el piso y lloró. Y me dijo su abuelo “no vayas, no vayas, no caigas en su trampa”. Yo le dije a ella tranquilamente que se viniera, que allá seguíamos jugando con las burbujas. Pero ella seguía con su enojo y no venía. Entonces fui con ella, la cargué y me la llevé a otro lado. Su abuelo me dijo “Nooo, ya te atrapó”. En cuanto la cargué dejó de llorar y nos fuimos tranquilamente. Después de un rato, no sé por qué volvió a molestarse por algo y se sentó en el piso demostrándolo. Y me dijo su abuelo “cuando estás tú hace cosas raras, ya te tomó la medida”. Me enojé tanto que me volteé a otro lado y no le respondí. Y es que me da mucho coraje que la gente (en especial los hombres, no es por nada) quieran siempre dividir. Como si así vencieras también en la crianza. Yo pienso: mi hija es de mi equipo y yo del suyo y nadie nos va a venir a poner una en contra de la otra. Yo no voy a estar peleando con ella por la autoridad. Esa ya la tengo. Y no tengo miedo de mostrarle en cada momento que me sea posible mi comprensión y apoyo incondicionales. Eso no es lo que hace niños malcriados. Lo que hace niños malcriados es la falta de presencia, la falta de congruencia y claridad en los límites, la falta de respeto y un mal ejemplo. Y esto empieza en el momento en que los llamamos manipuladores, y los ignoramos o les pegamos cuando algo no nos gusta. Como si en la vida adulta estas actitudes fueran las más asertivas. El hecho de que queramos lo mejor para ellos y a veces “sepamos” qué es lo mejor para ellos, no quiere decir que sus peticiones, deseos, sentimientos y opiniones no sean válidos.

Por otro lado, yo le podría decir lo mismo a su abuelo: “Cuando está en su casa hace cosas raras”, pero no, no lo hago porque yo conozco a mi hija y sé que si se pone así es porque después de un día o más de estar ahí me extraña, se cansa porque anda del tingo al tango y no duerme ni come a sus horas, ¿pero todavía de que le cambiamos la jugada quieren que se quede inmutable y la/me critican si no? Yo les pregunto a los hombres que tienen ese tipo de creencias y comentarios: ¿No será acaso que tienen algún prejuicio o asunto no resuelto en contra de las madres? ¿o de las mujeres? Pero bueno, eso es harina de otro costal.

Volviendo al tema central, creo que la crianza respetuosa hace niños independientes, sanos, seguros, amorosos y respetuosos con los demás. ¿Cómo vas a enseñar respeto de otra forma más que con el ejemplo? Estas son las cosas que yo tomo en cuenta para guiarme y salir de ese estado “automamá”:

1. Cero adultismo: como dije, lo suyo vale tanto como lo mío. Eliminar las ideas de nuestro subconsciente donde el adulto lo sabe todo y el niño nada. Donde se ve a los niños como seres extraños, absurdos y manipuladores. Esto no es una guerra. Es una familia. Recordar cómo eras en la infancia y qué sentías, qué te preocupaba y ocupaba. Antes de que te hubieran convencido los adultos de que eras un bueno para nada, un desobediente y un maleducado. Antes de haberte tragado las mentiras de los poderosos.

Pero cuando Jesús vio esto, se indignó y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí; no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el reino de Dios.   Marcos 10:14

2. Empatía: Como en toda relación cercana, el ponerse en los zapatos del otro es muy importante. ¿por qué pensamos que la comprensión no tiene lugar con los niños? el hecho de que comprendamos que para el niño es importante seguir jugando y el hecho de que se lo impidan sin que entienda la razón lo hace enojar, sólo quiere decir que los límites que establezcamos los vamos a pensar mejor y vamos a tomar en cuenta a esa otra parte que no tiene a veces las armas para negociar sus intereses. Quiere decir que le vamos a explicar pacientemente por qué nos tenemos que ir, que lo vamos a abrazar cuando esté triste y que avalaremos sus sentimientos, guiándolos para que los expresen de la mejor manera, mostrándoles que jugar con ese juguete en ese momento no es la única opción, que hay otras donde todos podemos estar más a gusto.

3. Individualidad: ver a nuestro hijo como un ser único, diferente a nosotros, a sus hermanos y a los hijos de nuestras amigas. Respetar su ritmo de aprendizaje, sus intereses y su temperamento, y amarlo tal cual es. Tener en cuenta estos factores en la forma en cómo te relacionas con él, cómo lo guías y cómo enfrentas cada reto diario. No estarlo comparando con otros niños a ver cuál gana sólo para satisfacer tu ego o callar tus inseguridades.

4. Respeto y amor: No golpes, no varazos, no nalgadas, no gritos, no insultos, no sarcasmos, no intimidación. Escuchar, hablar, besar, abrazar, cargar, reír, explicar, entender. Estar.

mafalda

5. Disciplina: Algunos hablan de la disciplina como si fuera la panacea. A mi parecer es obvio que alguien debe de aprender disciplina, pero la disciplina no es per sé algo positivo, lo es porque sirve para algo. Nos despertamos temprano para, nos sentamos a comer a la misma hora todos los días para, empezamos y terminamos nuestras tareas y obligaciones para. Estudiamos los números para aprender a sumar para aprender a… Yo creo más bien en enseñarles las consecuencias naturales de sus actos. Me pegas: me duele y me enojo, no quieres comer: te da hambre después, corres en el agua: te caes y te duele. No digo que los dejemos andar por ahí como salvajes sin que nos importe su integridad y nuestra propia comodidad, pero a fin de cuentas no los puedes poner en una burbuja para que no les pase nada nunca, así que mejor guiarlos por ahí para que vayan aprendiendo. Igualmente el lado positivo. Te duermes temprano: te despiertas descansado, aprendes a leer: puedes leer sobre muchas cosas interesantes, sonríes: te sonríen. Nadie experimenta en cabeza ajena. El chiste es guiarlos para que ellos mismos se den cuenta poco a poco de los beneficios de la disciplina y la obediencia. Ah, y he de decir que yo no quiero una niña que me obedezca ciegamente. Para qué querría eso si no todo lo que yo diga va a ser lo mejor o lo perfecto. Quiero que ella aprenda a discernir, a conocerse a ella misma y que comprenda la importancia de las reglas. Quiero enseñarle valores por encima de la disciplina, como el mismo respeto al prójimo, la diligencia, la honestidad, la humildad o la lealtad.

6. Enseñar con el ejemplo: Me he dado cuenta que a la hora de la hora acabamos actuando como nuestro papá o nuestra mamá en muchísimas cosas, y los malos ejemplos que aprendimos son de lo más difícil de renovar. No quiero que ella vea tele: no la prendo para verla yo, quiero que lea: me pongo a leer, quiero que se siente a comer civilizadamente, lo hago yo. No quiero que me grite: no le grito ni a ella ni a los demás. Algún día seguirá mis pasos.

Foto cuádruple el 14-02-15 a las 19.40

Esto no quiere decir que yo me crea una mamá perfecta. Sólo es lo que yo quiero y trato de hacer cada día. He alzado la voz cuando no es necesario, la he dejado de escuchar, la he obligado a hacer cosas para las que no está lista sólo para quedar bien con alguien. Pero cuando la veo cómo se relaciona con otros niños, cómo expresa su felicidad y su paz, cómo obedece, cómo razona, cómo pide, cómo recrea en sus juegos actitudes positivas, pienso que, aparte de que Dios me dio a una niña maravillosa, no lo estoy haciendo tan mal.

Aquí les dejo unos links para leer más al respecto:

  • CriandoCreando, de Leticia Jiménez. Se enfoca mucho en respetar a los niños y en cuidar la relación que se tiene con ellos en vez de estar al pendiente del qué dirán.
  • Claves de la crianza respetuosa. Entrevista a Carlos González, pediatra español y defensor de la crianza con apego.
  • Crianza con apego y crianza respetuosa. Artículo donde hablan de los aspectos fundamentales de la crianza respetuosa.
  • Paternidad con apego. Blog de un papá y psicólogo. Me gusta porque a veces pareciera que los papás se vuelven invisibles en estos temas, pero no es así. Además trata el tema desde su área de conocimiento.
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